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July 13, 2017

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La historia de un profesor venezolano que usa la música como herramienta de integración social

 

 

Entre 20.000 nominados, el director de música Ron Davis Alvarez fue seleccionado en el Global Teacher Prize como uno de los 50 mejores profesores del mundo. Desde Suecia está transformado la vida de muchos jóvenes refugiados a través de la música. Hoy nos cuenta su historia.

Ron Davis Alvarez nació en Venezuela y creció en el centro de Caracas, específicamente en una zona de bajos recursos y alta delincuencia. La primera vez que Ron conoció la música clásica fue ayudando a su abuela en un pequeño kiosco que estaba ubicado frente a una escuela que hacía parte del Sistema Nacional de Coros y Orquestas de Venezuela (conocido como El Sistema), un programa que fue fundado hace 42 años por el maestro José Antonio Abreu, economista, educador y activista, conocido por creer en la música y utilizarla como herramienta de integración social.

 

Desde muy joven (14 años), inspirado por la filosofía de su maestro Abreu y por un libro que le cambió la vida (cartas a un jóven poeta), Ron se convirtió en profesor y director de orquesta de aquel sistema.

Sin dejar de lado su interés por aquel instrumento que constituía el eje de su pasión, el violín, Ron dio clases por todo Venezuela y se dedicó a ser un gran promotor de la misión de Abrau dentro y fuera del país, (donde había mucha gente interesada en saber cómo funcionaba).

 

La pasión de enseñar

Después de recorrer muchos países, Ron llegó al lugar donde descubrió que su pasión era la docencia, el primero de muchos destinos: Groenlandia, donde estuvo durante tres años formando una orquesta con jóvenes Inuit en el orfanato de Uummannaq. Allí no solo aprendió de una cultura a totalmente ajena a la suya, sino que entendió que su forma de enseñar a través de la música podía no sólo llegar a los rincones más remotos, sino que podía multiplicarse. La música, su música y su método valían la pena.

 

Entonces, Ron decidió seguir viajando… iba y venía, y estuvo en 17 países antes de llegar a su actual destino: Suecia.

Cuando llegó, se encontró con un realidad impactante: jóvenes refugiados que llegaban sin familia y con la carga de una experiencia compleja, dolorosa y amarga. Decidido a cambiar la vida de estos jóvenes a través de la música, creó entonces la Dream Orchestra, integrada por jóvenes de Afganistán, Albania, Somalia, Siria y Eritrea, que desde muy chicos se han tenido que enfrentar a una guerra cruel y sin sentido. Eso, además de las diferencias culturales que existen entre él y sus estudiantes, ha sido un gran desafío para Ron, pero también el motivo para levantarse todos los días a enseñar y aprender no sólo de sus estudiantes, sino también de un sistema educativo y una cultura muy diferente a la latinoamericana.

 

 

 

La música silencia la guerra

Con su música y su pasión por la docencia, Ron ha logrado lo imposible: enseñar silenciar el sonido de las explosiones con violines y chelos. Y esa es su mayor alegría, poder ver los rostros transformados de jóvenes que ahora en lugar de guerra, escuchan composiciones y aplausos. Como docente, este venezolano encontró la forma de traspasar fronteras y desdibujar límites, creando lazos de enseñanza que transforman, no sólo desde un punto de vista académico, sino desde un punto de vista humano. El poder de la música, dice Ron, le dio la oportunidad de aprender, crecer, soñar y ahora le ha dado la oportunidad de ofrecer ese mismo privilegio a todos sus estudiantes

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