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La Malaria (paludismo) es una enfermedad que se transmite, generalmente, por la picadura del mosquito Anopheles hembra infectado con alguna de las cuatro especies de parásitos que pueden infectar a los humanos y causar paludismo. En algunos casos, puede producirse la muerte del infectado. Se presenta en Africa, sur de Asia, algunas zonas de Oceanía, Centro y Sudamérica. Los parásitos perviven debido a la existencia de criaderos de mosquitos en cualquier depósito de agua, por más reducido que sea. El uso de medicación preventiva no resulta efectivo. Los medios de protección sugeridos son el uso de repelentes y de ropa que cubra la mayor superficie del cuerpo, la no exposición al aire libre en horas nocturnas, el uso de mosquiteros. 

En Venezuela, la malaria se dio por erradicada en la zona norte, la más urbanizada, en la década de los sesenta. Por primera vez en medio siglo, ha reaparecido en las áreas urbanas. Se habla de 23.000 casos urbanos. Los proyectos sociopolíticos impulsados en los últimos años que tienden a beneficiar predominantemente a los habitantes pobres de las grandes urbes estimula la migración hacia las ciudades.

Según informe del Ministerio de Salud a enero de 2014, los casos de malaria subieron un 49,4% en 2013 respecto a 2012. Se presentaron 76.621 casos y revisten carácter de epidemia. Se concentran fundamentalmente en la zona sur del país, especialmente en el Estado Bolívar. Situación descrita por el Ministerio de Salud como ¨de alarma¨. Estas cifras constituyen un récord histórico. La deforestación de zonas boscosas producto del avance de la minería ilegal sirve de caldo de cultivo para la propagación del mosquito vector de la malaria. 

Las características de transmisión y enfermedad por paludismo son muy variables entre regiones del país. Es el resultado de variaciones entre los parásitos del paludismo y los mosquitos vectores, las condiciones ecológicas que afectan la transmisión del paludismo y factores socioeconómicos como la pobreza y el acceso a servicios eficaces de atención de salud y prevención. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 2005 metas para la reducción de la malaria con cuatro intervenciones clave: mosquiteros tratados con insecticida para personas en riesgo; medicamentos antimaláricos apropiados para los enfermos con malaria probable o confirmada; rociamiento con insecticidas de acción residual para los hogares en riesgo; y tratamiento preventivo durante el embarazo. 

Tomando en cuenta las recomendaciones de la OMS, es necesario que Venezuela (donde se considera toda su población en situación de riesgo) establezca un plan antimalárico, estableciendo objetivos concretos, ya sea de control o de eliminación,  contando con la voluntad política, la coordinación de las autoridades de todos los niveles (central, estadal, local), y la participación activa de toda la comunidad.  Debe establecerse planes a largo plazo de política sanitaria, evaluación de las redes de drenaje que impiden el estancamiento de agua en temporada de lluvia, eficiente recolección de desechos, campañas de educación e información. Destinar recursos humanos materiales y económicos y decidirse a realizar una tarea eficaz y sostenible en el tiempo.

 

Fuentes consultadas: consumidores.msd.com.ve; historiadelamedicinaunerg.blogspot.com; www.anlis.gov.ar;
www.hola.com; noticias.univision.com; Organización Panamericana de la Salud (OPS); Periódico The Guardina; Instituto Alemán de Estudios Reginales y Globales (GIGA); www.abc.es; www.scielo.org.ve; Instituto de Altos Estudis en Salud Pública Dr. Arnoldo Gabaldon

 

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